lucy ortiz, canadà
Entre corrí la cortina del firmamento, vi volar el viento,
sin preguntas, sin miradas en sus pupilas,
preñado de tormentas en la luz de la luna,
una leve señal se enciende en el muslo del cielo.
El azul se perfila en el manantial vespertino,
germinando el embrión natal de vida nueva,
es una bala el corazón de la vida buscando mí vida
para meterse hasta la profunda aurora en final despedida.
Con la boca de su herida me dijo emocionada.
Cuando ya no estés en este velo de colores
se abrirán dos manos, y una sombra silenciosa
vagará perdida buscando su nombre,
allí estarán atados dos luceros encendidos.
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Por lobogabriel - 3 de Febrero, 2008, 8:21, Categoría: poesia
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